Copa Tropa en Londres – PARTE 1

Desde bien pequeña sabía que iba a viajar……me encantaba entrar en la cabina de trabajo cuando mi madre estaba trabajando y escuchar esos viajes infinitos que se hacían algunas de sus clientas más viajeras. Con mi mente me iba a todas las partes del mundo.

Y sí, me decía: cuando sea mayor y pueda ¡viajaré!

Y dicho y hecho; siempre que he podido, he viajado. Me encanta esa sensación de conocer otro país, otras gentes, otras costumbres, probar otros alimentos…. realmente me hace feliz.

La primera vez que fui a Londres tenía 23 años (fui con Gorka) y me atrapó, me enganchó. Fuimos 15 días a casa de una amiga que tenía allí y vivimos totalmente la esencia de Londres: me encantaba esa sensación de libertad – daba igual la ropa que llevases -, la gran cantidad de culturas que se mezclan en esa ciudad, la unión de lo antiguo con lo moderno… La ciudad en sí, me enamoró.

Vine idiotizada de esa ciudad…

Y tras aquella primera vez he vuelto muchas veces más. Además tengo allí 2 grandes amigos :).

Pero de las veces que más bonito lo he vivido ha sido cuando decidimos ir con la Copa Tropa como los llamo yo…

Fuimos a Londres con una maleta, 2 sillas, un patinete, Martín (2 años), Guille (2 años y medio largos), Nicolás (6 años), Gorka y la menda lerenda. Bueno pues fue un viaje genial! A ver, adaptándonos en todo momento a nuestros hijos, pero hicimos muchísimas cosas y compartimos con ellos muchos momentos.

Mucha gente me pregunta cómo nos alojamos. Desde hace tiempo, nuestra estancia cuando viajamos es por Airbnb, ya que podemos estar como en nuestra casa y nos los hace muy fácil la organización del día a día con niños. Así, cuando llegamos al apartamento, cada uno tenemos nuestro espacio (los niños pueden jugar), podemos hacer comidas más sanas y Gorka y yo también tenemos nuestros momentos para hablar. Ahora ya no me imagino estar en un Hotel, sería tremendo.

Los niños tenían en su cuarto hasta rocódromo!!!!!

Londres tiene fama de cara…. y sí, no voy a ponerlo en duda. Sobre todo el transporte es carísimo, pero cuando ya has estado unas cuantas veces, sabes dónde comer bien y a un módico precio, y les hacemos a los niños aprender a comer de todo!!

Lo bueno de viajar con niños, es que ves las ciudades desde su prespectiva… y cambia un montonazo!!!

De las veces que había estado nunca nos había dado por ir al Zoo y os puedo decir que es chulísimo, puedes hasta hacer picnic, y si les gustan las pelis de Harry Potter, en la zona de los terrarios, tenéis donde Harry habla con la serpiente, en el Zoo y la libera (Harry Potter y la piedra filosofal). No os podéis imaginar la cara de Nico cuando se vio ahí!

Luego otra cosa que tienen en Londres es que prácticamente todos sus museos son gratuitos, y están perfectamente preparados para ir con niños y claro, ¡cómo no! Son espectaculares!

A mi en especial me gusta el Museo de Historia Natural, ese momento en el que entras y te encuentras con el esqueleto de un dinosaurio… Se me ponen los pelos de punta de emoción solo de pensarlo 🙂

Esta vez tuvimos la oportunidad de ver y entrar en un Mariposario (aquí pagando las entradas) y fue super chulo (Gorka y Martín no entraron porque el pequeño prácticamente no se iba a enterar).

Además nos reímos mucho con Guille porque entró con un trozo de manzana que iba comiendo, y se le acercaban las mariposas, que deben de ser muy golosas, y claro empezó a correr como un loco, y finalmente nos hicieron tirar la manzana, porque estábamos montando un poco de espectáculo…

 

Bueno, y aquí os dejo mi gente menuda. Ésta es la primera parte de London con niños; os dejo lo más, más bonito para la segunda y última parte.

Preguntadme lo que queráis, ya que yo doy muchas cosas por hecho.

Lo principal que quiero transmitiros que no tengáis miedo a viajar con vuestras tropas, que solo hay que echarle una pizca de paciencia, pero que es divertidísimo y que no sé si ellos se acordarán en el futuro de este viaje, pero que su aita y yo sí 🙂

También os digo que reconocen perfectamente el Big-Ben, que saben que las cabinas rojas son típicas de Londres, y a Nicolás le hizo que hoy en día esté super motivado para hablar en inglés.